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8 de junio de 2022    Post #4307
¿Han muerto los diarios impresos?

Entre el desafío del nuevo reino del Big Data y el consolidado entorno digital, los medios impresos siguen vivitos y coleando. Es para muchos una oportunidad de revalorizarse.

Entre el desafío del nuevo reino del bin data y el consolidado entorno digital, los medios impresos siguen ahí vivos y coleando y para muchos con una oportunidad de revalorizarse.

La pandemia del COVID-19 nos ha dejado muchas enseñanzas y ha producido muchos cambios en nuestra sociedad. Los diarios impresos no son ajenos a este contexto. Muchos ciudadanos se han visto fatigados por el consumo digital y han comenzado a virar hacia las ediciones impresas. La valoración de algunas características de éstas merecen ser revaluadas, en medio de un dominio de la centralidad del discurso a favor de las ediciones digitales, los medios sociales y la participación de los usuarios en la generación de contenidos (web stories). En un ritmo informativo en que las fake news parecen seguir estando a la orden del día, la credibilidad, fiabilidad y una marca que lo sustente son el principal activo que pueden tener.

Nadie es creíble en sí, sino por la confianza, el crédito y la creencia que los lectores le dan (en custodia) y sin contrato firmado a un medio de comunicación. En este contexto otra de las principales características de la credibilidad es el tiempo, muy largo para lograr cuna construcción con bases sólidas. Al mismo tiempo, puede bastar una sola fake news publicada e impresa en tinta para empezar a socavar esa credibilidad o de mínima ponerla en tela de juicio. Ningún medio está a salvo de esto, para verlo, solo alcanza con un botón.

Print Power, una organización paneuropea que promueve a los medios impresos publicó un amplio reportaje en el que varios expertos en medios y mercadeo dejaron sus previsiones con miras al 2022. Entre otros, el fundador del blog Print.Watch Ludovic Martin, quien deja en claro algunos conceptos que enmarcan esta nueva realidad de los medios impresos en un artículo publicado por la asociación argentina Adepa , «Hay un cansancio digital y los medios impresos son apreciados por su comodidad, relevancia y modo pasivo de lectura. Especialmente en lo que respecta a la privacidad de los datos. Las personas asocian la impresión con una experiencia cognitiva definida con un principio y un final».No se debe dejar de lado ésta última parte del análisis. La privacidad en el último tiempo se convirtió en una de las características que más le interesan a los usuarios. Un estudio, publicado por la organización Advanced Techonology for Humanity (IEEE) afirma que el 84% de los encuestados teme por la vulnerabilidad de sus datos en internet, aunque mayormente, los comparte.

«La credibilidad debe ser entendida desde el punto de vista que nadie es creíble en sí, sino por la confianza, el crédito y la creencia que los lectores le dan (en custodia) y sin contrato firmado alguno a un medio de comunicación».

La invasión a la privacidad y la manipulación de los datos personales, tanto de parte de empresas como de gobiernos autoritarios o de instituciones poco confiables empiezan a estar cada vez más presentes en la consideración de los ciudadanos como un aspecto importante a la hora no solo de navegar en internet sino de interactuar en los medios sociales. Si bien esto no impide la centralidad discursiva en el contexto informativo de los medios digitales, del dominio del comercio electrónico y de los medios sociales como impulsores de las interacciones de los usuarios, no debemos dejar de lado este aspecto poco transparente del uso del big data y que va más allá del consumo de noticias o de información.

James Hewes, director y presidente ejecutivo de fipp.com explica su convencimiento y visión en la oportunidad que hoy tienen (de nuevo) los medios impresos, impulsados por la pandemia y por el incremento en las suscripciones con su credibilidad como características fundamentales. Según Hewes «las suscripciones digitales y el comercio electrónico dominarán la forma de pensar, pero la fuerza motriz es la gama de oportunidades para interactuar con los lectores». Ante el predominio insoslayable de lo visual (el 90% de la información que procesa el cerebro es visual) y de los datos como materia prima para la monetización de las audiencias, las ediciones impresas se enfrentan a nuevos desafíos desde la cobertura, la edición y el mercadeo en donde la verificación de las informaciones y los datos se vuelve imprescindible (aún más que antes). La innovación es vital para que las noticias se conviertan en temas, ya que la unidad molecular de la información (la noticia) ha dejado de tener valor ante la multiplicidad de fuentes noticiosas, sobre todo gratuitas, a las que podemos acceder y por ende, la diferenciación se convierte en la gran generadora de valor para las ediciones impresas al poder elaborar los temas con mayor profundidad y al crear un alto nivel de «engagemen (entendido como compromiso) para los lectores.

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